La jornada electoral estuvo marcada por una muy baja participación ciudadana, que apenas alcanzó el 26,43 % del censo electoral habilitado.

Portilla, quien se desempeñó como secretario privado de Beltrán, superó ampliamente a sus contendores; el segundo lugar fue para Carlos Enrique Bueno Cadena, con un 18,16 %.

Avalado por una coalición que incluyó al Centro Democrático y el Partido de la U, Portilla basó su campaña en la promesa de retomar el control administrativo y territorial, y atender las emergencias de la ciudad. Su candidatura no estuvo exenta de controversia, ya que denuncias advertían sobre una posible inhabilidad por haber ejercido funciones de autoridad municipal mientras era asesor del exalcalde, aunque el Consejo Nacional Electoral finalmente avaló su aspiración. El nuevo alcalde gobernará por un periodo de dos años, hasta el 31 de diciembre de 2027, completando el mandato interrumpido por la anulación de la elección de Beltrán. La baja afluencia a las urnas plantea un desafío de legitimidad para la nueva administración, que deberá gobernar una ciudad donde la mayoría de los ciudadanos habilitados no participó en su elección.