El paro, que se extenderá desde las 6:00 a.m.

del 14 de diciembre hasta la misma hora del 17 de diciembre, fue anunciado por el grupo armado como una protesta contra el "plan neocolonial" del gobierno de Estados Unidos. La jornada comenzó con hechos violentos, principalmente en Norte de Santander, donde se reportó un hostigamiento con ráfagas de fusil a la estación de Policía de Puerto Santander. En el cruce de disparos, un conductor de ambulancia que se encontraba cerca del lugar falleció. Adicionalmente, se encontraron cilindros con posibles explosivos y mensajes del ELN en la vía Cúcuta-Pamplona, lo que obligó al cierre del corredor vial. El Frente de Guerra Urbano Nacional del ELN también se unió al paro, lanzando una amenaza a las ciudades principales, incluida Bogotá. Ante la escalada, el presidente Petro calificó las acciones como una "amenaza a Colombia" y no a potencias extranjeras, afirmando que no se dejará intimidar por "traquetos vestidos de revolucionarios". La Defensoría del Pueblo y la Embajada de Estados Unidos emitieron alertas, advirtiendo sobre los riesgos para la población civil y recomendando evitar viajes a departamentos como Arauca, Boyacá, Casanare y Norte de Santander.