Análisis económicos advierten que el país ha aumentado su endeudamiento sin lograr un crecimiento económico superior al de sus pares regionales, comprometiendo su sostenibilidad a mediano plazo. La liquidez del Estado colombiano, administrada por el Tesoro Nacional, alcanzó su nivel más bajo registrado a principios de diciembre, con un saldo de solo $1,4 billones, según datos del Banco de la República.

Esta cifra es alarmante, ya que apenas cubre los gastos operativos del Gobierno por un día.

La situación es el resultado de una combinación de factores: un recaudo tributario que se ubicó casi $8 billones por debajo de la meta entre enero y octubre de 2025, una alta presión de gasto público a fin de año y el archivo de la reforma tributaria, que deja un hueco de $16,3 billones para el presupuesto de 2026. Un análisis del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana agrava el diagnóstico, señalando que Colombia se está endeudando más sin que esto se traduzca en un mayor crecimiento. Entre 2022 y 2024, el PIB colombiano creció solo un 2%, mientras que Brasil creció un 7% y Chile y Perú alrededor de un 3%.

Durante este periodo, la deuda colombiana continuó aumentando, acercándose a la de Brasil y alejándose de la de sus pares de la Alianza del Pacífico. Expertos como el exministro José Manuel Restrepo califican 2024 y 2025 como de los peores años fiscales de la historia reciente, con un déficit persistente y una credibilidad fiscal en riesgo.