Testimonios clave, incluyendo el del padre de una de las niñas, revelan una presunta relación extramatrimonial y un posible móvil pasional. La Fiscalía General de la Nación ha identificado a Zulma Guzmán Castro como la presunta responsable del envío de las frambuesas cubiertas de chocolate que causaron la muerte de Inés de Bedout (13 años) y Emilia Forero (14 años) en abril de 2025. Tras el crimen, Guzmán habría salido de Colombia, lo que motivó a un juez a emitir una orden de captura por homicidio agravado y a solicitar una circular roja de Interpol para su ubicación en el extranjero. Un elemento central de la investigación es el testimonio de Juan de Bedout, padre de Inés, quien confesó haber mantenido una relación sentimental clandestina con Guzmán desde 2018. Según su declaración, tras la muerte de su esposa, el comportamiento de Guzmán se tornó obsesivo, llegando a intentar instalar un localizador GPS en su vehículo. Los investigadores cuentan con mensajes que evidencian los celos de la sospechosa al enterarse de que De Bedout tenía una nueva pareja. Uno de los textos, revelado por la prensa, dice: “En serio, con cualquier gurre, pero yo no.
Qué tamaño de imbécil”. Además, se determinó que el paquete con las frambuesas iba dirigido específicamente al hijo de De Bedout, aunque fueron las dos menores quienes lo consumieron. El abogado de una de las familias señaló que Guzmán no habría actuado sola, sugiriendo la participación de más personas.













