El tráfico vehicular se ha desplomado a solo el 47 % de lo proyectado, una caída drástica desde el 70 % registrado antes del deslizamiento en el kilómetro 18.

Esta reducción ha generado un grave impacto financiero, agravado por una resolución del Ministerio de Transporte que redujo las tarifas de peaje al 50 % y derogó alzas futuras.

Postarini expresó su preocupación: “Los usuarios ya no confían en la carretera y eso afecta el tráfico y, por ende, la sostenibilidad del corredor”. La concesionaria ha presentado a la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) un presupuesto para intervenir los puntos más vulnerables, que asciende a $3 billones. Estas obras incluirían la estabilización definitiva del talud en el kilómetro 18, la construcción de un túnel paralelo en la zona de Naranjal y la reparación del túnel 13, afectado por el incidente del kilómetro 58. En total, hay 11 kilómetros de doble calzada inhabilitados en el corredor. Coviandina insiste en que la ejecución de estas obras es urgente, independientemente de quién las realice.

“No estamos pidiendo que nos entreguen esas obras.

Las pueden realizar con el Invías, con otro contratista o como consideren, pero lo importante es que se hagan”, afirmó Postarini, subrayando que la vía es vital para la economía de media Colombia, conectando la capital con la Orinoquía.