La líder opositora venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, reapareció públicamente en Oslo, Noruega, tras más de un año en la clandestinidad por razones de seguridad. Su llegada, que se produjo horas después de que su hija Ana Corina Sosa Machado recibiera el galardón en su nombre, representa un acto de alto impacto simbólico que renueva su liderazgo en la lucha por la democracia en Venezuela. En su primera aparición, Machado se asomó al balcón del Gran Hotel de Oslo para saludar a un grupo de simpatizantes, protagonizando un emotivo reencuentro con su hija, a quien no veía desde hace dos años. Posteriormente, en una rueda de prensa, afirmó que su deber era viajar para llevar el premio de vuelta a su país. “Tengo muchas esperanzas de que Venezuela sea libre”, declaró.
La operación para su salida fue compleja; según The Wall Street Journal, incluyó un disfraz, un escape por mar hacia Curazao y apoyo logístico de Estados Unidos.
Machado confirmó haber recibido ayuda estadounidense, aunque negó la participación de la oposición en operaciones militares recientes en el Caribe. Ante la pregunta sobre una posible intervención militar, Machado fue contundente: “Venezuela ya ha sido invadida”, refiriéndose a la presencia de agentes rusos, iraníes y guerrillas colombianas que, según ella, operan con el beneplácito del régimen.
Hizo un llamado a las democracias del mundo a unirse y defender la libertad para sobrevivir a las derivas autoritarias.
Políticos colombianos como María Fernanda Cabal y Enrique Gómez celebraron su reaparición como un símbolo de esperanza para la región.
En resumenLa reaparición de María Corina Machado en Oslo, tras una compleja operación de escape y con el respaldo del Nobel de la Paz, la consolida como una figura central de la oposición venezolana en el escenario mundial. Su llamado a la acción y su promesa de regresar a Venezuela, a pesar de los riesgos, intensifican la presión internacional sobre el régimen de Nicolás Maduro.