Mientras los sindicatos plantearon un ambicioso aumento del 16%, los empresarios ofrecieron un incremento del 7,21%, lo que anticipa una negociación compleja.

La propuesta de las centrales obreras llevaría el salario base de $1.423.500 a $1.651.260, sin contar el auxilio de transporte, que también proponen aumentar en un 16% para llegar a $232.000. Su argumento se centra en la necesidad de recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores, afectado por la inflación y el costo de vida. Fabio Arias, presidente de la CUT, calificó la propuesta empresarial de “chichipata”. Por su parte, los gremios empresariales (Andi, SAC, Asobancaria y Acopi) sustentan su oferta del 7,21% en la necesidad de un ajuste técnico que no ponga en riesgo la generación de empleo formal ni presione la inflación. De aprobarse su cifra, el salario quedaría en $1.526.134, con un auxilio de $214.420. Advierten que 13,6 millones de personas se mantienen en la informalidad y un aumento desmedido podría agravar esta situación. Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, calificó la propuesta sindical de “populista y demagógica” y anunció que su gremio no participará en la mesa. El Gobierno, a través del ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, actuará como mediador y aún no ha presentado una cifra, aunque ha manifestado su intención de buscar un incremento que favorezca a los trabajadores, prometiendo “un buen regalo de Navidad”.