Norris selló el campeonato con un decisivo tercer lugar, mientras que Max Verstappen, quien había dominado la categoría con cuatro títulos consecutivos desde 2021, ganó la carrera pero no le alcanzó para retener la corona.

El británico se coronó por una diferencia de apenas dos puntos, viviendo lo que describió como “la última vuelta más larga de su vida”.

Este triunfo marca un hito tanto para el piloto como para su equipo.

Norris se convirtió en el 35º campeón mundial de la historia, el octavo en lograrlo con McLaren y el primer piloto de la escudería británica en levantar la corona desde Lewis Hamilton en 2008. Al cruzar la meta, el piloto rompió en llanto por la radio del equipo, expresando una profunda emoción.

La carrera final fue un duelo de nervios y estrategia.

Verstappen tomó el control desde la salida, pero Norris entendió que su batalla no era contra sus rivales inmediatos, sino contra la presión y el cronómetro. Durante las últimas diez vueltas, gestionó sus neumáticos y mantuvo a raya a un amenazante Charles Leclerc para asegurar el podio que le daría el título.

La victoria no solo representa un logro deportivo, sino también un importante premio económico, estimado en aproximadamente 18 millones de dólares entre bonificaciones y premios.