Publicaciones en redes sociales, posteriormente verificadas, mostraron imágenes de “pulgas, garrapatas y ácaros” en las camas y colchones deteriorados.

Además, un residente denunció que a los trabajadores se les adeudaban casi tres meses de salario. Estas quejas se suman a las revelaciones de una auditoría de la Contraloría de Cali, que evidenció un detrimento patrimonial de más de 4.900 millones de pesos por una “gestión ineficaz e ineficiente”. Entre los hallazgos del ente de control se encuentran el deterioro de la infraestructura, deficiencias en el manejo de alimentos e irregularidades en contratos, con posibles consecuencias disciplinarias, fiscales e incluso penales. En respuesta a las denuncias, una comisión de la Personería y la Secretaría de Bienestar Social de Cali visitó la institución. Informaron que se han atendido aproximadamente el 90% de los compromisos pendientes, incluyendo la renovación de camas, fumigaciones y limpieza. Sin embargo, el historial de hallazgos y los testimonios de maltrato siguen generando cuestionamientos sobre si las mejoras serán suficientes y sostenibles, y sobre la necesidad de una vigilancia constante para garantizar la dignidad y los derechos de los adultos mayores residentes.