La Plataforma Unitaria Democrática, principal coalición opositora, lamentó el suceso, declarando que “fallece injustamente en prisión un líder inocente”. Díaz fue arrestado en noviembre de 2024 mientras viajaba en autobús hacia la frontera con Colombia y, tras permanecer incomunicado, fue trasladado a El Helicoide, una prisión denunciada por la oposición como un centro de tortura.

Líderes opositores como Leopoldo López condenaron la muerte, afirmando que a Díaz se le negó atención médica durante meses. “Llevaba meses solicitando atención médica y se la negaron, lo mataron.

Es otra víctima de la dictadura”, expresó López.

En noviembre de 2025, Amnistía Internacional había calificado su encarcelamiento como una “detención arbitraria por su perfil político” y denunció que fue sometido a “desaparición forzada durante los primeros cuatro días de su detención”. La viuda de Díaz, Leynys Malavé, y diversas organizaciones han exigido explicaciones inmediatas al gobierno venezolano, al que consideran “responsable de la salud de la persona bajo su custodia”. Este fallecimiento se suma a una serie de denuncias sobre la vulneración de derechos humanos en los centros de detención del país.