Durante el gobierno del presidente Andrés Pastrana, fue nombrado comandante del Ejército y fue testigo del fallido proceso de paz del Caguán.

Posteriormente, bajo la presidencia de Uribe, ascendió a comandante general de las Fuerzas Militares, convirtiéndose en una pieza fundamental en la implementación de la política de Seguridad Democrática y el Plan Patriota. Su legado en este periodo es recordado por el expresidente Uribe, quien expresó estar “profundamente triste” y lo describió como un “soldado superior de la patria”. Tras su retiro en 2003, sirvió como embajador en Corea del Sur. Años más tarde, durante el gobierno de Juan Manuel Santos, regresó a la vida pública como miembro del equipo negociador en los diálogos de paz con las FARC en La Habana. El expresidente Santos lamentó su fallecimiento y destacó que trabajaron “juntos en la guerra y en la paz”, reconociendo su disciplina y amor por la institución. El Ejército Nacional también lamentó su partida, recordándolo como “un líder íntegro, un estratega sobresaliente y un soldado plenamente comprometido con su misión”.