La discusión sobre el salario mínimo se ha intensificado, con el gobierno del presidente Petro defendiendo que un aumento sustancial no es el principal causante de la inflación, señalando en cambio la oferta de crédito y la especulación con el precio del gas. Por otro lado, un análisis comparativo muestra que, incluso con un aumento del 11 %, el salario mínimo de Colombia seguiría siendo uno de los más bajos de las principales economías de América Latina, con un valor proyectado de aproximadamente 420 dólares, por debajo de países como Costa Rica (US$725), Uruguay (US$505) y Chile (US$504).