Durante la entrega protocolaria, el precandidato fue enfático al declarar que no participará en consultas interpartidistas y que mantendrá su aspiración en solitario con miras a la primera vuelta presidencial.

"Aquí manda el pueblo", afirmó, subrayando el carácter ciudadano de su campaña. Esta estrategia lo posiciona como un fuerte contendiente en el espectro de la derecha, buscando aglutinar el voto de oposición al gobierno actual sin depender de las estructuras políticas tradicionales. La masiva recolección de firmas es interpretada como una demostración de fuerza popular, aunque antecedentes como el de Germán Vargas Lleras en 2018 demuestran que no siempre se traduce en un caudal electoral equivalente. Ahora, la Registraduría iniciará el proceso de validación de las firmas, un paso crucial para oficializar su candidatura en la contienda electoral.