Esta situación ha obligado a Colombia a aumentar la compra de Gas Natural Licuado (GNL) del exterior, que ya representa el 18,4 % del suministro total, exponiendo al mercado a la volatilidad de los precios internacionales. La presidenta de Naturgas, Luz Stella Murgas, advirtió que el sistema operará "al límite y sin margen de maniobra ante contingencias en 2026". El impacto ya se siente en los precios: desde el 1 de diciembre entraron en vigencia nuevos contratos con valores que duplican los anteriores, pasando de 4-5 dólares por millón de BTU a 10-12 dólares para el gas nacional y cerca de 14 dólares para el importado. Esto se traducirá en un aumento cercano al 30 % en las tarifas de gas vehicular y de aproximadamente un 7 % en las facturas residenciales a partir de enero.
La industria y las termoeléctricas ya enfrentan alzas superiores al 28 %.
Ante la crisis, el Gobierno estudia intervenir el mercado y la CREG planea implementar esquemas para contratar gas importado a largo plazo y estabilizar los precios.













