El gobierno de Estados Unidos anunció una suspensión inmediata de todos los procesos de inmigración, incluyendo asilo, residencia permanente ('green card') y ciudadanía, para personas provenientes de 19 países considerados de alto riesgo. La medida, formalizada a través de un memorando interno del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), afecta a naciones de África, Oriente Medio y el Caribe, destacándose en la región la inclusión de Cuba, Venezuela y Haití. La decisión fue justificada por la administración Trump como una medida necesaria para "garantizar la seguridad nacional y pública", argumentando la necesidad de una "reexaminación exhaustiva" de los expedientes.
El detonante inmediato, según el gobierno, fue un tiroteo en Washington D.C. en el que el principal sospechoso era un ciudadano afgano a quien se le había concedido asilo recientemente. La restricción no solo impacta a nuevos solicitantes, sino también a miles de personas que ya tenían trámites en curso, dejándolos en un limbo legal.
El memorando del USCIS ordena detener las decisiones finales, cancelar ceremonias de naturalización programadas y realizar una "revisita" a los casos aprobados desde enero de 2021. La medida permanecerá vigente "hasta nuevo aviso", generando una gran incertidumbre y la preocupación de organizaciones de derechos humanos, que advierten sobre posibles impugnaciones legales por considerar la medida discriminatoria y violatoria de derechos fundamentales.
La lista completa de países afectados incluye Afganistán, Irán, Somalia, Libia, Yemen, Birmania, Burundi, Chad, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Laos, República del Congo, Sierra Leona, Sudán, Togo y Turkmenistán.
En resumenEl gobierno de EE. UU. ha suspendido indefinidamente los trámites de asilo, residencia y ciudadanía para ciudadanos de 19 países, entre ellos Cuba y Venezuela, citando razones de seguridad nacional. La medida, que afecta tanto a nuevos solicitantes como a casos en curso, ha generado incertidumbre y críticas por parte de organizaciones de derechos humanos.