La advertencia tuvo efectos inmediatos: las aerolíneas españolas Iberia, Plus Ultra y Air Europa cancelaron sus operaciones hacia Venezuela hasta nuevo aviso.
La situación se produce en un contexto de máxima presión, con un gran despliegue militar estadounidense en el Caribe y tras confirmarse una llamada entre Trump y Maduro en la que, según el senador republicano Markwayne Mullin, se le habría ofrecido a Maduro “la oportunidad de irse” a Rusia u otro país. Ante la escalada, el presidente Gustavo Petro reaccionó enérgicamente, cuestionando la legalidad de la medida y afirmando que ningún país puede decretar el cierre del espacio aéreo de otro. Petro ordenó el restablecimiento de los vuelos civiles con Venezuela, solicitó una reunión urgente de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y propuso a Colombia como sede para un diálogo.
“Yo creo que Trump debería aceptar que los venezolanos, en sus diferentes posiciones, y en su propia diversidad, se reúnan; puede ser en Caracas, ofrezco Cartagena, para que encuentren los caminos para profundizar la democracia”, expresó el mandatario.













