Según los representantes gremiales, esta falta de recursos está estrangulando financieramente a las compañías, comprometiendo su capacidad para operar con normalidad. Las empresas advierten que sin este flujo de caja no pueden comprar la energía a los generadores, adquirir combustibles para las plantas térmicas ni realizar el mantenimiento necesario en las redes de distribución. Esta situación, de no resolverse con urgencia, podría llevar a cortes de energía y a un deterioro progresivo de la infraestructura eléctrica. Además de exigir el pago inmediato, los gremios han solicitado una reforma estructural al sistema de subsidios, argumentando que el modelo actual basado en estratos está mal focalizado y no llega eficientemente a quienes más lo necesitan.