Las recientes acciones y declaraciones del gobierno de Donald Trump han provocado una enérgica respuesta de Venezuela y de otros líderes latinoamericanos, incluyendo al presidente colombiano Gustavo Petro. La controversia se intensificó luego de que Trump anunciara en su red social que el espacio aéreo "sobre y alrededor de Venezuela" debía considerarse "cerrado en su totalidad". Esta declaración se enmarca en un contexto de creciente presión militar, que incluye el despliegue de un portaaviones en el Caribe y la suspensión unilateral de vuelos de deportación de migrantes venezolanos desde Estados Unidos. Adicionalmente, el presidente estadounidense confirmó haber mantenido una conversación telefónica con Nicolás Maduro, la cual describió de manera ambigua como un intercambio "que no salió bien ni mal". Desde el Congreso estadounidense, el senador republicano Markwayne Mullin añadió que a Maduro se le ofreció la posibilidad de exiliarse en Rusia.

La respuesta del gobierno venezolano fue calificar la medida de cierre aéreo como una "amenaza colonialista" y una violación a su soberanía. Por su parte, el presidente Gustavo Petro se pronunció enérgicamente, tildando la acción de "completamente ilegal" y solicitando una reunión urgente de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). La situación ha tenido consecuencias inmediatas, con la suspensión de operaciones de al menos seis aerolíneas internacionales y la consiguiente revocación de sus licencias por parte de Caracas, dejando a cientos de pasajeros varados y llevando al país a un virtual aislamiento aéreo.