La actividad del volcán, ubicado a 27 km de Popayán, ha mostrado cambios importantes que aumentan la probabilidad de una erupción en días o semanas. El SGC informó que el cambio de estado se debe a “una variación significativa en la energía y la recurrencia de los sismos asociado al movimientos de fluídos”. La directora técnica de Geoamenazas, Nathalia Contreras, fue contundente al explicar la situación: “El magma se está moviendo y es más inestable el sistema”. Desde el martes, el volcán estaba bajo observación especial, registrando columnas de gases y ceniza que superaron los 1.000 y 1.700 metros de altura sobre la cima del cráter, con dispersión hacia el occidente.

La alerta naranja indica que, si bien una erupción no es inminente, los parámetros monitoreados señalan una inestabilidad que requiere máxima vigilancia.

En respuesta, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) activó la Sala de Crisis Nacional para coordinar con autoridades locales y departamentales. El Comité Extraordinario de Manejo de Desastres recomendó la evacuación inmediata de la Zona 1, considerada de amenaza alta, en el municipio de Puracé. Las autoridades han hecho un llamado a la población a no acercarse al cráter, usar tapabocas, proteger las fuentes de agua potable de la caída de ceniza y estar atentos únicamente a la información oficial para evitar la desinformación.