Sin embargo, persisten desafíos estructurales importantes.

La informalidad laboral subió ligeramente y se mantiene alta, ubicándose en 56,1 %, lo que significa que más de la mitad de los trabajadores no cuentan con prestaciones sociales ni seguridad social. Asimismo, la brecha de género sigue siendo una preocupación: la tasa de desempleo para las mujeres fue del 10,9 %, mientras que para los hombres fue del 6,2 %, una diferencia de 4,6 puntos porcentuales. A nivel regional, Quibdó registró la tasa de desocupación más alta del país con un 23,9 %, en marcado contraste con Villavicencio, que tuvo la más baja con un 6,8 %. El desempleo juvenil también se mantiene elevado, con una tasa del 14,7 % para el trimestre agosto-octubre de 2025.