El Gobierno Nacional radicó una nueva ponencia para la reforma tributaria, ajustando drásticamente su meta de recaudo de los $26 billones iniciales a solo $10 billones. Esta estrategia busca asegurar el apoyo político necesario en el Congreso para su aprobación, en un ambiente donde ya enfrenta dos ponencias de archivo por parte de la oposición. La nueva propuesta, firmada por 10 de los 46 congresistas ponentes, elimina varios de los impuestos más controvertidos que contenía el texto original. Entre los artículos suprimidos se encuentran el gravamen a las actividades comerciales de las iglesias, el impuesto al ACPM y las sobretasas al carbono. Además, se retiró la propuesta de aplicar un impuesto al consumo a servicios de esparcimiento, culturales y eventos deportivos cuyo valor superara las 10 UVT ($497.990), con el fin de no afectar la industria del turismo y el entretenimiento. Otros tributos fueron modificados, como el IVA para servicios de nube y software (ej. Netflix) y el impuesto a las exportaciones de bajo valor (ej.
compras por Amazon), que ahora solo se aplicarán a compras superiores a 50 dólares.
El ministro de Hacienda, Germán Ávila, ha señalado que la aprobación de esta reforma es fundamental para respaldar el Presupuesto General de la Nación de 2026, estimado en $511 billones. De no aprobarse, el Gobierno tendría que considerar un recorte presupuestal de $16,3 billones.
El debate del proyecto comenzará este miércoles en las comisiones económicas conjuntas, donde se votarán las tres ponencias: la del Gobierno y las dos que piden su archivo.
En resumenEn un intento por viabilizar su aprobación, el Gobierno presentó una versión reducida de la reforma tributaria, con una meta de recaudo de $10 billones y la eliminación de impuestos polémicos a las iglesias, el ACPM y los eventos culturales. El proyecto enfrenta un difícil panorama en el Congreso, con ponencias de la oposición que buscan hundirlo.