La situación ha generado una firme respuesta del presidente colombiano, Gustavo Petro, quien ha rechazado una posible intervención militar en el país vecino, advirtiendo sobre graves consecuencias económicas y humanitarias. La crisis se intensificó con el despliegue militar estadounidense en el Caribe, denominado 'Operación Lanza del Sur', que incluye el portaaviones USS Gerald R. Ford, y la designación del 'Cartel de los Soles' como organización terrorista. En este contexto, la FAA emitió un aviso (NOTAM) recomendando "extremar la precaución" en el espacio aéreo venezolano por un "empeoramiento de la situación de seguridad" y un "aumento de la actividad militar".
Como respuesta, aerolíneas como Iberia, TAP Air Portugal, Avianca, Caribbean Airlines, GOL y LATAM suspendieron sus operaciones hacia Venezuela, dejando a pasajeros varados. No obstante, compañías como Avior, Wingo y Copa Airlines han anunciado que mantendrán sus rutas.
El presidente Gustavo Petro se pronunció enfáticamente: “Yo no apoyo a Maduro, quiero una solución política y pacífica en Venezuela, pero no apoyo una invasión”.
El mandatario argumentó que una acción militar podría desplomar los precios del petróleo, llevando a Ecopetrol a la "quiebra", y triplicar la migración venezolana hacia Colombia. Petro afirmó que el verdadero interés detrás de la tensión es el petróleo. A esto se suman reportes de la agencia Reuters que indican que la administración de Donald Trump prepara una "nueva fase de operaciones" que podría incluir acciones encubiertas. Por su parte, el encargado de negocios de EE.
UU. en Bogotá, John McNamara, calificó la relación bilateral como "más tensa que nunca", aunque aseguró que los lazos fundamentales no se romperán.













