La justicia brasileña ha ordenado la prisión preventiva del expresidente Jair Bolsonaro ante un riesgo inminente de fuga, en un nuevo capítulo de la crisis judicial que enfrenta por su presunta participación en un plan golpista. La Policía Federal de Brasil ejecutó la orden de arresto este sábado en la residencia de Bolsonaro en Brasilia, cumpliendo una decisión del Supremo Tribunal Federal. El expresidente, quien se encontraba en arresto domiciliario desde agosto y portaba una tobillera electrónica, habría violado las condiciones de su detención. Según la orden judicial, firmada por el magistrado Alexandre de Moraes, se detectó una “violación del equipo de seguimiento electrónico” en la madrugada del 22 de noviembre, lo que fue interpretado como un intento de evadir la justicia.
La decisión también consideró que una manifestación convocada por su hijo frente a su domicilio podría “crear un ambiente propicio para su fuga”. La proximidad de su residencia a la embajada de Estados Unidos, a unos 15 minutos en coche, fue otro factor que alimentó la preocupación por un posible intento de asilo. Bolsonaro fue condenado a 27 años y tres meses de prisión por organizar una trama para perpetuarse en el poder, cometiendo delitos como golpe de Estado y abolición del Estado de derecho. La detención actual es una medida preventiva y no el inicio del cumplimiento de dicha condena. El magistrado De Moraes especificó que el arresto debía realizarse “con todo el respeto a la dignidad” del exmandatario, sin esposas ni exposición mediática.
Sus abogados habían solicitado que cumpliera su condena en casa por motivos de salud.
En resumenEl expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue arrestado preventivamente por orden de la Corte Suprema tras detectarse que manipuló su tobillera electrónica, lo que fue considerado un alto riesgo de fuga. Esta medida se produce mientras enfrenta una condena de 27 años por su papel en un intento de golpe de Estado, marcando un momento crítico en la situación política y judicial del país.