El secuestro de Miguel Ayala, cantante e hijo del reconocido artista de música popular Giovanny Ayala, junto a su mánager Nicolás Pantoja en el departamento del Cauca, ha conmocionado al país. El hecho, atribuido preliminarmente a disidencias de las Farc, pone de relieve la grave crisis de seguridad que atraviesa la región. El secuestro ocurrió en la noche del 18 de noviembre en la vía Panamericana, a la altura de la vereda El Túnel en el municipio de Cajibío, una zona con fuerte presencia de grupos armados. Según los reportes, Miguel Ayala y su acompañante regresaban de una presentación en El Tambo, Cauca, y se dirigían al aeropuerto de Palmira cuando su vehículo fue interceptado en un retén ilegal por hombres armados que se movilizaban en dos carros y una motocicleta.
Posteriormente, fueron llevados con rumbo desconocido.
Las autoridades, incluyendo el Gaula de la Policía y el Ejército, activaron un operativo de búsqueda y señalaron como presuntos responsables a estructuras de las disidencias de 'Iván Mordisco', como el frente Dagoberto Ramos, que operan en la zona. El cantante Giovanny Ayala se pronunció en redes sociales pidiendo prudencia y respeto ante la difícil situación: “No es momento de comentarios hirientes, especulaciones ni juicios fuera de lugar”. La familia atraviesa momentos de gran incertidumbre mientras las autoridades continúan los esfuerzos para lograr la liberación de los secuestrados.
Este suceso se suma a una reciente escalada de violencia en el departamento, que incluye atentados y hostigamientos en la misma vía Panamericana.
En resumenEl secuestro de Miguel Ayala en Cauca subraya el deterioro de la seguridad y el control de grupos armados en la región. La respuesta de las autoridades y el clamor de la familia Ayala han puesto el foco nacional sobre la violencia persistente en el departamento, que afecta tanto a la población civil como a figuras públicas.