El deterioro se manifiesta en áreas como la capacidad cognitiva, la motivación, el equilibrio emocional y las relaciones sociales. El informe destaca que la relación entre el uso de plásticos y la afectación mental persiste independientemente de si la dieta es saludable o libre de ultraprocesados, lo que sugiere que el plástico por sí mismo podría ser un factor de riesgo. Aunque el mecanismo exacto aún es desconocido, los investigadores plantean la hipótesis de que la presencia de microplásticos en el cerebro interfiere con los procesos celulares. Tara Thiagarajan, científica en jefe de Sapien Labs, advirtió que “alrededor de la mitad de la población mundial moderna consume alimentos calientes en recipientes plásticos cada semana, una frecuencia suficiente para generar una preocupación real”.

Como medida preventiva, el informe recomienda evitar calentar comida en recipientes plásticos, reducir el uso de envases desechables y optar por alternativas como el vidrio o el acero inoxidable.