La tensión escaló en una carta de Uribe Londoño donde afirmó: “No estoy dispuesto a tener que soportar otras reuniones en las que (...) se dediquen las mismas únicamente a intentar manchar mi honorabilidad”. Por su parte, Cabal respaldó al director del partido, Gabriel Vallejo, y calificó como “inadmisible que se intente socavar la confianza en nuestras estructuras internas”. Ante la fractura, la colectividad anunció que seleccionará su candidato antes del 6 de febrero de 2026, utilizando “cualquiera de los mecanismos establecidos en sus estatutos”.

Esto otorga al expresidente Uribe un control decisivo, similar a lo ocurrido en 2018 con Iván Duque y en 2022 con Federico Gutiérrez.

La medida incluso abre la posibilidad de que el elegido no sea uno de los cinco aspirantes actuales, y dentro del uribismo no se descarta que el ungido pueda ser una figura externa como el exministro Juan Carlos Pinzón.