Ricardo González, de 22 años, se entregó voluntariamente a las autoridades en Cartagena, convirtiéndose en el segundo capturado por el homicidio del estudiante de la Universidad de los Andes, Jaime Esteban Moreno, ocurrido el 31 de octubre en Bogotá. La Fiscalía le imputó el delito de homicidio agravado en calidad de coautor, cargo que el acusado no aceptó. Durante la audiencia de medida de aseguramiento, la fiscal del caso detalló la versión de los agresores, quienes inicialmente afirmaron haber reaccionado a un supuesto intento de abuso sexual por parte de Moreno hacia una amiga en la discoteca Before.
Sin embargo, la Fiscalía argumenta que no hay pruebas que respalden esta versión y que, en cambio, los implicados actuaron con dolo eventual. Según el ente acusador, la agresión se produjo en dos momentos: un primer ataque con puños y un segundo, tras perseguir a la víctima, donde le propinaron patadas en la cara y el cuerpo hasta causarle la muerte por trauma craneoencefálico severo. La Fiscalía sostiene que los agresores no denunciaron el supuesto abuso, sino que optaron por la justicia por mano propia, conscientes de que sus acciones podían ser letales. Por su parte, la familia de la víctima, a través de su abogado Francisco Bernate, ha solicitado que se impute el agravante de sevicia. Además, han pedido la captura de una mujer de origen venezolano, identificada como Paola Fernández Sulbarán, quien habría estado presente durante la agresión y, según ellos, tuvo una participación evidente en los hechos.
A pesar de haber sido detenida inicialmente, fue puesta en libertad.
En resumenEl caso del homicidio de Jaime Esteban Moreno avanza con la entrega del segundo implicado, Ricardo González. La Fiscalía desestima la versión de un supuesto abuso como detonante y construye un caso por homicidio agravado con dolo eventual, mientras la familia de la víctima exige que se investigue la participación de una tercera persona y se apliquen los máximos agravantes.