Sin embargo, el encuentro también expuso profundas divisiones políticas, con Venezuela y Nicaragua retirándose del acuerdo y otros países, como Argentina, desmarcándose de apartados clave.

El evento, copresidido por el presidente Gustavo Petro, fue calificado por este como un "éxito" para el multilateralismo. La 'Declaración de Santa Marta' reafirma el compromiso con la transición energética, la seguridad, la lucha contra el crimen organizado y el fortalecimiento del comercio. Uno de los anuncios más significativos fue el del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), que invertirá 40.000 millones de dólares en los próximos cinco años para proyectos de desarrollo sostenible y acción climática en la región. Además, se destacó la Agenda de Inversiones Global Gateway de la UE, que busca movilizar capital privado para fortalecer cadenas de valor. A pesar de los consensos, la cumbre evidenció fisuras ideológicas. Venezuela y Nicaragua no suscribieron la declaración, mientras que Argentina expresó reservas sobre puntos relacionados con la igualdad de género, la Agenda 2030 y las menciones a los conflictos en Ucrania y Gaza.

A pesar de las diferencias, los líderes europeos destacaron el crecimiento del comercio birregional y anunciaron nuevas alianzas en seguridad ciudadana y economía del cuidado.