El borrador del decreto propone un arancel del 40 % para vehículos de pasajeros con cilindradas entre 1.000 y 2.500 cm³, y del 35 % para motocicletas con motores superiores a 50 cm³.

Según el documento, esta alza arancelaria responde a la Política Nacional de Reindustrialización, que busca reducir la dependencia del sector minero-energético y promover la producción local. El Gobierno argumenta que el 95,9 % de la demanda energética en Colombia se concentra en combustibles fósiles y que el sector transporte es una fuente prioritaria para la reducción de gases de efecto invernadero. Sin embargo, la medida ha generado preocupación en el sector automotor, ya que podría encarecer considerablemente los precios para el consumidor final.

Un vehículo de 80 millones de pesos podría aumentar su valor en hasta 32 millones.

Es importante destacar que la propuesta no afectaría a los vehículos importados desde países con los que Colombia tiene Tratados de Libre Comercio (TLC) vigentes, como Estados Unidos, México, Corea del Sur o la Unión Europea, que mantendrían sus aranceles preferenciales.