El Ejército de Liberación Nacional (ELN) asumió la autoría del secuestro de cinco soldados profesionales en una zona rural de Tame, Arauca, un acto que representa una grave violación al cese al fuego bilateral pactado con el Gobierno Nacional. Este hecho, sumado al reciente atentado contra el gobernador del departamento, demuestra el control territorial que ejerce la guerrilla y complica el panorama de la 'Paz Total'. El secuestro ocurrió el domingo 9 de noviembre en la vereda Santo Domingo, cuando los militares, que viajaban de civil en un bus de transporte público, fueron interceptados en un retén ilegal y obligados a descender del vehículo.
Los soldados fueron identificados como Andrés Felipe Muñoz Castro, Sergio Muñoz Zapata, César Muñoz Osorio, Luis Ángel Navarro Banquet y Daniel José Munive Sandoval.
A través de un comunicado, el Frente de Guerra Oriental del ELN afirmó que los uniformados fueron "retenidos en acción de control territorial" y condicionó su liberación a la entrega ante una comisión humanitaria. El Gobierno Nacional activó de inmediato los protocolos de búsqueda y rescate con un operativo conjunto de las Fuerzas Militares.
La Defensoría del Pueblo rechazó el acto, calificándolo como una posible "toma de rehenes" y una clara infracción al Derecho Internacional Humanitario, exigiendo la liberación inmediata y sin condiciones. Este secuestro se suma a la retención de otros funcionarios del CTI y la Policía en la misma región, lo que sugiere una posible estrategia del ELN para presionar un intercambio de prisioneros, una práctica sin respaldo jurídico que pone en riesgo los diálogos de paz.
En resumenEl secuestro de cinco soldados por parte del ELN en Arauca constituye una grave infracción al cese al fuego y agudiza la crisis de seguridad en la región. Mientras el Gobierno despliega un operativo de rescate, el grupo armado ha condicionado la liberación, evidenciando su poder territorial y poniendo a prueba la viabilidad del proceso de 'Paz Total'.