Martínez Prada relató la gravedad del ataque, afirmando que estuvieron "al límite", ya que "un tiro más y matan al conductor".

A pesar del riesgo, el gobernador y su equipo lograron salir de la zona y continuar con su agenda en Tame.

Las investigaciones preliminares, según fuentes oficiales, apuntan a que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) sería el responsable. El Gobierno Nacional reaccionó con contundencia: el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, anunció una recompensa de hasta 1.000 millones de pesos por información que permita prevenir atentados, mientras que el ministro del Interior, Armando Benedetti, prometió un refuerzo en la seguridad de los mandatarios locales. Este atentado no es un hecho aislado, sino que se enmarca en la compleja situación de seguridad de Arauca, un departamento fronterizo donde el ELN y las disidencias de las FARC se disputan el control territorial y las rutas del narcotráfico. La Defensoría del Pueblo calificó el ataque como una violación al Derecho Internacional Humanitario y se suma al reciente secuestro de cinco soldados en la misma zona, atribuido también al ELN.