El presidente Gustavo Petro elevó drásticamente el tono de su confrontación con el gobierno de Estados Unidos, exigiendo el cese inmediato de las operaciones militares en el Caribe y el Pacífico. Con la advertencia “no despierten al jaguar”, el mandatario calificó los ataques a lanchas como “ejecuciones extrajudiciales” y un “acto de barbarie” que ha costado la vida a más de 70 personas, en su mayoría pescadores pobres. Durante su intervención en la III Cumbre Social de los Pueblos de Latinoamérica y el Caribe en Santa Marta, Petro acusó directamente al presidente Donald Trump y al secretario de Estado, Marco Rubio, de ser “mentirosos” y de atacar a comunidades pesqueras bajo el pretexto de la lucha antinarcóticos. El mandatario colombiano sostuvo que las víctimas de estos bombardeos no son narcotraficantes, sino “pescadores pobres”. De hecho, antes de su discurso, Petro se reunió con la familia de Alejandro Carranza, un pescador samario fallecido en uno de estos operativos. “Hubiera sido pez lo que llevaba o cocaína, él no tenía pena de muerte y no tenían por qué haberlo asesinado”, criticó, insistiendo en que estas acciones violan la soberanía y el derecho internacional. La declaración de Petro se enmarca en un contexto de creciente tensión diplomática, exacerbada por la inclusión del presidente y su familia en la Lista Clinton por parte del Departamento del Tesoro de EE.
UU.
El mandatario colombiano afirmó que su país “no se deja humillar” y que está dispuesto al diálogo, pero “entre iguales y sin arrodillarse”.
Como respuesta a lo que percibe como una injerencia, Petro propuso retomar la “idea de Bolívar” y conformar una confederación de naciones inspirada en la Gran Colombia, con un parlamento común y una presidencia colegiada, similar al modelo de la Unión Europea, para fortalecer la unidad regional frente a presiones externas.
En resumenEl presidente Petro exigió el fin de las operaciones militares de EE. UU. en el Caribe, calificándolas de “ejecuciones extrajudiciales” contra pescadores. En la Cumbre CELAC-UE, lanzó una dura advertencia al gobierno de Trump, acusándolo de mentir y violar la soberanía, y propuso una confederación regional como respuesta a la injerencia externa.