Santa Marta se ha convertido en el epicentro de la diplomacia internacional al albergar la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE). El evento, que se celebra el 9 y 10 de noviembre, es una pieza clave en la estrategia de política exterior del presidente Gustavo Petro para diversificar las alianzas de Colombia, en un momento de crecientes tensiones con la administración de Donald Trump en Estados Unidos. La cumbre reúne a líderes de 60 países de ambos bloques para discutir una agenda centrada en la transición energética, la digitalización, el cambio climático y la migración. Entre los asistentes confirmados destacan el presidente de España, Pedro Sánchez, y el de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Sin embargo, el encuentro está marcado por ausencias de alto perfil como la de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, lo que algunos analistas vinculan con la reciente inclusión de Petro en la lista de sancionados de Estados Unidos por presuntos nexos con el narcotráfico. A su llegada a Santa Marta, el presidente Petro pronunció un discurso crítico, denunciando los recientes bombardeos de EE.UU. contra supuestas narcolanchas en el Caribe, en uno de los cuales murió un pescador samario.
“Mentiroso Trump y sus amigos. Mentiroso señor Rubio.
Los que están matando no son narcotraficantes”, afirmó el mandatario.
Este tema de seguridad regional fue respaldado por Lula, quien declaró que la cumbre “solo tiene sentido” si se discute “esta cuestión de los buques de guerra estadounidenses en los mares de América Latina”. El Gobierno colombiano presenta el evento como una oportunidad para que América Latina establezca un “diálogo horizontal” con otras regiones, libre de “imperialismos”.
En resumenColombia es anfitriona de la Cumbre CELAC-UE, una plataforma para la agenda diplomática del presidente Petro, quien busca fortalecer lazos más allá de Estados Unidos. El evento se desarrolla en un clima de tensión por los ataques de EE.UU. en el Caribe y se ve afectado por la ausencia de importantes líderes europeos, mientras la seguridad regional y la crisis climática dominan el debate.