Un informe de El Expediente ha destapado una grave controversia en la cúpula de la inteligencia financiera de Colombia, señalando un conflicto de intereses estructural en la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF). El organismo está dirigido por Jorge Arturo Lemus, un exguerrillero del M-19 que simultáneamente ocupa la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) y es consejero de seguridad del presidente Gustavo Petro. Esta triple función genera una “autocontaminación institucional”, ya que Lemus, como director de la UIAF, debería vigilar los flujos financieros ilícitos, incluidos aquellos que pudieran estar vinculados a personas sancionadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de EE.
UU., como el propio presidente, su familia y su exembajador.
La investigación resalta la paradoja de que el sistema antilavado del país esté liderado por alguien que, según sus propias palabras, obtuvo su experiencia en inteligencia del M-19. “Mi experiencia en inteligencia proviene del M-19.
Fui muy importante en esa estructura, y por eso me vieron los méritos”, declaró Lemus al asumir su cargo.
Para analistas internacionales, esta situación es vista como una “fractura estructural del riesgo país”, donde el Estado celebra el Día Nacional de la Prevención del Lavado de Activos mientras su cúpula está sancionada por presunta facilitación de flujos ilícitos. El informe concluye que, en la práctica, el vigilante del lavado de activos está negociando con los lavadores, y que la celebración de la prevención del lavado se ha convertido en un “teatro” para encubrir la realidad institucional del país.
En resumenUna investigación periodística revela un profundo conflicto de intereses en la UIAF, dirigida por el ex-M-19 Jorge Lemus, quien también lidera la DNI y asesora al presidente Petro, sancionado por la OFAC. Esta situación compromete la independencia de la inteligencia financiera de Colombia y es vista por analistas internacionales como una grave falla sistémica en la lucha contra el lavado de activos.