Este escándalo ha generado un fuerte debate político, con figuras como la representante Jennifer Pedraza criticando a Guerrero por intentar ocultar su historial académico. A pesar de las controversias y la anulación de sus títulos, los reportes indican que Guerrero ha reiterado su intención de posesionarse como viceministra de Juventud, aunque este panorama ahora parece incierto. El caso pone de relieve la importancia de la transparencia y la verificación de credenciales en los nombramientos de altos cargos públicos.