Suárez no aceptó los cargos.

La fiscal del caso describió el ataque como una agresión “colectiva y cobarde”, y reveló que el posible motivo fueron señalamientos de acoso por parte de dos mujeres en el bar Before Club, donde se encontraba la víctima.

Según un testigo, una de las mujeres gritó “¡Ahí tiene para que siga acosando!” mientras Moreno era golpeado.

Otro testimonio indica que Suárez fue incitado por sus acompañantes con frases como “¿No que mucho kick Boxing?, yo le hubiera pegado más”.

Un nuevo video inédito muestra a Moreno suplicando que cesen los golpes antes de ser derribado.

Mientras tanto, las autoridades buscan a Ricardo González Castro, el segundo agresor identificado, quien fue grabado en su puesto de comida rápida en San Victorino horas después del crimen, actuando con normalidad. Testimonios de sus compañeros de trabajo indican que González admitió haber tenido una pelea, pero “no sabía que el muchacho había fallecido” hasta más tarde ese día, momento en el cual huyó. La defensa de Suárez argumenta que este no representa un peligro para la sociedad y que no tenía la intención de matar, presentando pruebas de su buen desempeño académico, incluyendo haber sido uno de los mejores Icfes en 2016. La audiencia para definir la medida de aseguramiento fue aplazada para el 12 de noviembre debido a un accidente que sufrió el juez del caso.