El presidente Gustavo Petro, exmiembro del M-19, no fue invitado a los actos oficiales y negó haber calificado la toma como una “genialidad”, como se le ha atribuido. La discusión sobre el lenguaje persiste, con figuras como el coronel (r) Alfonso Plazas Vega insistiendo en que fue un “asalto criminal” y no una “toma”. Por su parte, el presidente de la Corte Constitucional, Jorge Enrique Ibáñez, afirmó que la necesidad de paz “no puede amnistiarse” y que el M-19 no puede ser “romantizado”. La herida abierta del Palacio de Justicia sigue dividiendo al país, con narrativas en conflicto y una verdad que aún se busca.