La exmandataria, de 58 años, sostuvo que su caso fue una “injusticia política” y que lo que realmente ocurrió en 2019 fue un fraude electoral. La liberación de Áñez reaviva el debate sobre la crisis política de 2019, la independencia judicial y la profunda polarización que persiste en Bolivia. Mientras sus simpatizantes celebraron la decisión como un acto de justicia, sectores del partido de gobierno MAS, del cual también fue expulsado el presidente saliente Luis Arce, han cuestionado el fallo.