El primer ministro declaró el país en estado de desastre. Tras arrasar Jamaica, Melissa avanzó hacia Cuba, donde tocó tierra como un huracán de categoría 3, provocando la evacuación de más de 735.000 personas y causando "daños cuantiosos", según el presidente Miguel Díaz-Canel.
El fenómeno, que ahora se dirige hacia Bahamas, también ha dejado víctimas en Haití, Panamá y República Dominicana.
Los efectos del huracán se han sentido incluso en la costa Caribe colombiana, donde se ha generado un fuerte mar de leva que obligó a las autoridades de departamentos como Atlántico, Magdalena y Bolívar a declarar alerta amarilla, cerrar playas y restringir la navegación de embarcaciones menores para prevenir incidentes. La Capitanía de Puerto de Santa Marta suspendió actividades náuticas y monitorea constantemente el oleaje, que ha provocado inundaciones en vías costeras como la avenida Santander en Cartagena. La comunidad científica subraya que el calentamiento de los océanos es el principal combustible para la intensificación de estos huracanes, lo que aumenta su peligrosidad y poder destructivo.












