En una rueda de prensa, Trump calificó a Petro de "matón", "mal tipo" y "líder narcotraficante", y afirmó que Colombia es una "guarida de drogas" y que tanto este país como México están "gobernados por los carteles". Como consecuencia, anunció la suspensión de todos los pagos de ayuda a Colombia. El presidente Petro respondió calificando las declaraciones de "calumnias" y anunció que se defenderá "judicialmente con abogados estadounidenses en la justicia estadounidense". En paralelo, la ofensiva militar de Washington se expandió al Pacífico oriental, donde se reportaron dos nuevos ataques a embarcaciones con un saldo de al menos cinco muertos.

Petro condenó estas acciones como "ejecuciones extrajudiciales" y una "violación al derecho internacional". El mandatario colombiano también generó controversia al referirse a los tripulantes de estas embarcaciones como "obreros del narcotráfico", argumentando que la pobreza los empuja a prestar servicios a estas redes. La Cancillería colombiana emitió un comunicado instando a EE.UU. a cesar los ataques y respetar los procedimientos diplomáticos.

La crisis se profundiza mientras el gobierno estadounidense defiende sus acciones como una lucha contra "narcoterroristas", a quienes el secretario de Defensa, Pete Hegseth, prometió tratar "como a Al-Qaeda".