Al 30 de septiembre de 2025, la entidad reportaba activos por más de 1.100 millones de dólares y un patrimonio neto de 106,8 millones de dólares. Según Gianfranco Ferrari, CEO de Credicorp, la adquisición permite a la compañía "profundizar nuestra capacidad para servir a los latinoamericanos cuyas vidas financieras transitan tanto en sus países de origen como en los Estados Unidos". La compra responde a una creciente necesidad de servicios financieros por parte de la comunidad latinoamericana en EE.

UU. y posiciona a Credicorp como un actor relevante en este nicho.

La operación es un paso significativo en la estrategia de expansión del grupo peruano, permitiéndole ampliar su oferta de valor y responder a las dinámicas de un mercado globalizado donde las operaciones financieras transfronterizas son cada vez más comunes para sus clientes.