El Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudita ha propuesto una adquisición histórica para tomar el control del 93,4 % del gigante de los videojuegos Electronic Arts (EA). La operación, valorada en USD 55.000 millones, representaría una de las transacciones más grandes en la historia de la industria del entretenimiento. El acuerdo propuesto contempla que el Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudita financie casi la totalidad de la compra, aportando alrededor de 29.000 millones de dólares por su participación del 93,4 %. La propiedad restante quedaría en manos de Silver Lake Partners (5,5 %) y Affinity Partners (1,1 %). Este movimiento forma parte de la estrategia más amplia de Arabia Saudita, “Visión 2030”, para diversificar su economía más allá del petróleo, siendo la industria de los videojuegos un sector prioritario.
El PIF ya ha realizado importantes inversiones en otras grandes empresas de videojuegos como Nintendo, Take-Two Interactive y Capcom. De ser aprobada por accionistas y reguladores, esta adquisición se convertiría en la mayor compra apalancada de la historia y superaría a acuerdos previos que definieron la industria, como la compra de Activision Blizzard por parte de Microsoft, en términos de concentración de la propiedad en una sola entidad. El acuerdo enfrenta un posible escrutinio regulatorio y político en Estados Unidos, donde algunos senadores han expresado su preocupación por que un estado extranjero obtenga el control mayoritario de un productor global de contenido digital.
EA ha declarado que mantendrá su autonomía creativa.
La agresiva estrategia de inversión del PIF se produce en medio de presiones financieras por otros proyectos a gran escala como la ciudad futurista Neom, pero el gobierno saudí defiende estos movimientos como cruciales para su modernización económica.
En resumenLa propuesta de compra del 93,4 % de Electronic Arts por parte del fondo soberano de Arabia Saudita, valorada en USD 55.000 millones, marca un movimiento estratégico para diversificar la economía del reino. La operación, pendiente de aprobación regulatoria, consolidaría al PIF como un actor dominante en la industria global de los videojuegos, aunque enfrenta preocupaciones políticas en EE. UU.