El PIF ya ha realizado importantes inversiones en otras grandes empresas de videojuegos como Nintendo, Take-Two Interactive y Capcom. De ser aprobada por accionistas y reguladores, esta adquisición se convertiría en la mayor compra apalancada de la historia y superaría a acuerdos previos que definieron la industria, como la compra de Activision Blizzard por parte de Microsoft, en términos de concentración de la propiedad en una sola entidad. El acuerdo enfrenta un posible escrutinio regulatorio y político en Estados Unidos, donde algunos senadores han expresado su preocupación por que un estado extranjero obtenga el control mayoritario de un productor global de contenido digital.

EA ha declarado que mantendrá su autonomía creativa.

La agresiva estrategia de inversión del PIF se produce en medio de presiones financieras por otros proyectos a gran escala como la ciudad futurista Neom, pero el gobierno saudí defiende estos movimientos como cruciales para su modernización económica.