La transacción, que ya recibió todas las autorizaciones regulatorias, incluye las autopistas Pamplona–Cúcuta, Autopista al Mar 1 y Rumichaca–Pasto, que en conjunto suman 416 kilómetros de vías estratégicas para la movilidad regional. Según Carlos Rosado, director de Asuntos Gubernamentales y Relaciones Públicas de Sacyr Concesiones Colombia, esta operación es una muestra de la confianza que los inversionistas extranjeros mantienen en el país, a pesar del entorno político. La venta forma parte del modelo de negocio de Sacyr, que consiste en desarrollar, construir y operar proyectos de infraestructura para luego rotar esos activos y generar liquidez.
Los fondos obtenidos serán analizados por la casa matriz para su destinación, pero la intención es reinvertirlos en Colombia. La compañía ha reiterado su interés en participar en futuras licitaciones, como la segunda línea del Metro de Bogotá y la planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) Canoas, proyectos en los que ya está precalificada. Mientras tanto, Sacyr continúa avanzando en los megaproyectos que mantiene en ejecución.
Uno de los más relevantes es el Canal del Dique, donde ya se adelantan los trámites de la licencia ambiental, un proceso que podría tardar cerca de 14 meses. La compañía también avanza en las obras de Buenaventura, aunque enfrenta desafíos relacionados con consultas previas que han impedido el inicio de trabajos en el 40 % del corredor.









