La compra de EA, sin embargo, sería su movimiento más agresivo hasta la fecha.

La transacción, que dejaría a Silver Lake Partners con un 5,5 % y a Affinity Partners con un 1,1 %, aún debe superar importantes obstáculos regulatorios y políticos, especialmente en Estados Unidos.

Senadores como Richard Blumenthal y Elizabeth Warren han expresado su preocupación por la entrada de un Estado extranjero con control mayoritario sobre una empresa de contenido digital tan influyente.

Por su parte, EA ha asegurado que mantendría su autonomía creativa.

La operación también se da en un contexto de presión financiera para el PIF, que está financiando megaproyectos como la ciudad futurista Neom y la infraestructura para el Mundial de la FIFA 2034, lo que ha generado dudas sobre su capacidad para asumir nuevas inversiones de esta magnitud.