El Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF) ha propuesto un acuerdo para adquirir el 93,4 % de la gigante de videojuegos Electronic Arts (EA) por 55.000 millones de dólares. De concretarse, esta operación se convertiría en una de las mayores adquisiciones en la historia de la industria del entretenimiento digital, no solo por su valor monetario, sino por el alto nivel de control que un fondo soberano extranjero obtendría sobre un productor de contenido global. Esta movida es parte de la ambiciosa estrategia de Arabia Saudita, enmarcada en su programa “Visión 2030”, para diversificar su economía más allá del petróleo y posicionarse como un actor clave en los sectores de entretenimiento y tecnología. El interés del PIF en la industria de los videojuegos no es nuevo, ya que previamente ha realizado inversiones significativas en compañías como Nintendo, Take-Two Interactive, SNK y Capcom.
La compra de EA, sin embargo, sería su movimiento más agresivo hasta la fecha.
La transacción, que dejaría a Silver Lake Partners con un 5,5 % y a Affinity Partners con un 1,1 %, aún debe superar importantes obstáculos regulatorios y políticos, especialmente en Estados Unidos.
Senadores como Richard Blumenthal y Elizabeth Warren han expresado su preocupación por la entrada de un Estado extranjero con control mayoritario sobre una empresa de contenido digital tan influyente.
Por su parte, EA ha asegurado que mantendría su autonomía creativa.
La operación también se da en un contexto de presión financiera para el PIF, que está financiando megaproyectos como la ciudad futurista Neom y la infraestructura para el Mundial de la FIFA 2034, lo que ha generado dudas sobre su capacidad para asumir nuevas inversiones de esta magnitud.