Por su parte, EA ha asegurado que mantendrá su autonomía creativa.
Esta potencial adquisición es el movimiento más ambicioso del PIF en la industria de los videojuegos, donde ya ha realizado inversiones significativas en empresas como Nintendo, Take-Two Interactive y Capcom, como parte de la estrategia “Visión 2030” de Arabia Saudita para diversificar su economía más allá del petróleo. Si se concreta, la compra superaría en términos de concentración de propiedad a la histórica adquisición de Activision Blizzard por parte de Microsoft, marcando un cambio estructural en uno de los desarrolladores más influyentes del mundo.









