Esta situación genera preocupación en el sector energético colombiano, ya que Canacol produce alrededor del 15% del gas comercializado en el país y su estabilidad es clave para el abastecimiento interno, especialmente en un contexto de déficit del energético. La decisión de reorganizarse se produce después de que la calificadora Fitch Ratings deteriorara su calificación, citando el deterioro del perfil de negocio de la compañía y la falta de reemplazo de reservas a pesar de una inversión de casi US$600 millones. Expertos del sector, como Julio César Vera, señalan que la situación es compleja debido al alto endeudamiento de la empresa y que los posibles caminos a seguir son un acuerdo con los acreedores, la venta de la compañía a un actor más grande como Ecopetrol, o la liquidación. La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) ha manifestado que está haciendo seguimiento al cumplimiento de las obligaciones de Canacol con el Estado.