La operación solo logró la aceptación del 25,47% del capital con derecho a voto, una cifra muy por debajo del umbral mínimo requerido para que la adquisición fuera exitosa. El resultado pone fin a semanas de tensión en el sector financiero español, marcadas por la resistencia del consejo de administración de Sabadell y la incertidumbre en el mercado. Tras confirmarse el fracaso de la OPA, las acciones de ambas entidades bancarias reaccionaron positivamente en la bolsa. Los títulos de Banco Sabadell y BBVA experimentaron un fuerte repunte, lo que sugiere que los inversores ven con buenos ojos la continuidad de Sabadell como una entidad independiente y el fin de la incertidumbre para BBVA. El presidente de Sabadell, Josep Oliu, descartó que la entidad busque ahora activamente otra operación corporativa para crecer en tamaño, afirmando que “nuestro foco no va a ser aumentar el tamaño”. Por su parte, los analistas del mercado ya especulan sobre los próximos movimientos de BBVA, sugiriendo que el banco podría lanzar un programa de recompra de acciones de hasta 3.500 millones de euros para remunerar a sus accionistas tras el desenlace de la OPA. El inversor mexicano David Martínez, consejero de Sabadell, también ha puesto fin a la disputa y ha comunicado que se mantendrá en el capital del banco.