El conglomerado de lujo Kering ha acordado la venta de su división de belleza a L'Oréal por 4.000 millones de euros. Esta operación estratégica permitirá a Kering reducir su endeudamiento y centrarse en la revitalización de sus marcas de moda, especialmente Gucci, mientras L'Oréal fortalece su portafolio en el segmento de lujo. La transacción, que se espera finalice en el primer semestre de 2026, marca un cambio de rumbo para Kering bajo la dirección de su nuevo CEO, Luca de Meo. La división de belleza fue creada hace apenas dos años con la adquisición de la marca de perfumes Creed por 3.500 millones de dólares. La venta actual no solo ayuda a Kering a reducir su deuda de 9.500 millones de euros, sino que también le permite concentrar recursos en su negocio principal de moda, que ha enfrentado dificultades. Luca de Meo afirmó que esta asociación les permite enfocarse en su “potencia creativa y el atractivo de sus Maisons”. El acuerdo es multifacético, ya que incluye licencias de 50 años para que L'Oréal desarrolle y distribuya productos de perfumería y belleza para marcas icónicas como Gucci, Bottega Veneta y Balenciaga.
Además, se creará una empresa conjunta al 50/50 para desarrollar nuevas “experiencias y servicios”.
Para L'Oréal, esta adquisición representa una expansión significativa en el competitivo mercado de la belleza de lujo, con un potencial de crecimiento considerable, especialmente para la licencia de Gucci, que se activará tras la finalización del acuerdo actual con Coty en 2028.
En resumenLa venta de la división de belleza de Kering a L'Oréal es un movimiento estratégico que beneficia a ambos gigantes franceses. Kering obtiene capital para reducir su deuda y reenfocarse en la moda de lujo, mientras que L'Oréal consolida su liderazgo en el sector de la belleza al incorporar marcas de alto perfil a su cartera a través de licencias a largo plazo. La operación subraya la importancia de la especialización y las alianzas estratégicas en el mercado global del lujo.