El movimiento tiene como objetivo llevar los activos digitales al ámbito de las finanzas corporativas tradicionales. Al adquirir una empresa líder en soluciones de tesorería, Ripple busca posicionar las criptomonedas como una herramienta viable para la gestión financiera de grandes corporaciones. La estrategia apunta a las empresas del Fortune 500, lo que sugiere un esfuerzo por fomentar la adopción institucional de los activos digitales para funciones de tesorería. Esta adquisición es parte de un plan de expansión más amplio que incluye tanto a empresas financieras tradicionales como a proyectos de activos digitales, demostrando la ambición de Ripple de cerrar la brecha entre ambos mundos.