La confirmación oficial por parte de la filial chilena se produce después de que surgieran informes sobre el interés de varios posibles compradores. La venta se enmarca dentro de la estrategia más amplia de Telefónica de reducir su exposición en Latinoamérica y concentrar sus esfuerzos en mercados considerados clave. Se espera que la transacción atraiga a otros actores importantes del sector, lo que podría llevar a la "tan esperada consolidación del competitivo mercado chileno de telefonía móvil".

Por el momento, Telefónica Chile ha declarado que no cuenta con más información sobre el proceso y, por lo tanto, no puede anticipar el alcance, las condiciones o los efectos financieros de una posible venta.

Este movimiento sigue a la reciente desinversión de la compañía en Uruguay, consolidando su tendencia de salida de varios mercados de la región.